Como todos esos pensamientos que llegan en la noche, fue en
un momento escaso de luz cuando sucedió.
Ascender cada escalón buscando que los brazos del rock and
roll rodeen mi cuerpo, para que sus ondas puedan atravesar esta masa que parece
inerte. Buscando ante la esperanza de un maravilloso instante con la música,
sumergirme en los sonidos graves y guturales de la alegría.
Al finalizar los peldaños que conducen al nirvana, he
sentido que el abrazo trae consigo una camisa de fuerza, posándome frente a un par de verdugos… Y
entonces este cuerpo empieza a hacerse pequeño, así como la esperanza de la alegría, mas cuando esto
sucede la lucha se hace constante.
He venido para transportarme, en lugar de quedarme inmóvil en una silla que parece atornillada al piso
con esposas, sujetando mis pies, pero de
nuevo me siento vencida. Mi mente representa imágenes, sobre un
par de verdugos que hacían un papel inverso, y le cuesta creer a este personaje
sentado, postrado en su lugar de muerte, reconocer la realidad.



