¿Cómo será eso de ser humano? Me pregunto. ¿Debería mientras me planto en esta ventana a observar el día en horas de la mañana hacerme este tipo de preguntas? Por cierto ¿por qué me llaman Apolo? A causa de ¿qué idea forjada en este destino me habrán puesto ese nombre? ¿Esperará ella que le lleve a la luna? ¡Vaya! ¡cuánto hay en su quimera! Y una vez más, mientras me pongo a olfatear los encantadores olores de cuanta perra cruza bajo mi ventana y me hacen desear estar detrás de sus traseros, solo tengo la posibilidad de hincar mi cabeza y estirar mis patas traseras... Ahora recuerdo la hierba del cerro... ¡Qué suave! Desearía que mientras me arrastro y doy vueltas sobre mi espinazo, una de sus cervezas rodara para lamer ese delicioso líquido qué solo por su sabor entendería el vicio de algunos de sus placeres... ¿Cuánto tardará hoy? ¿Qué hago preguntando sobre el tiempo? Si eso solo les preocupa a ellos; yo en cambio no uso reloj. La única forma que tengo para medir las horas es a falta de comida y afecto... ¡Ah! Como no, una salidita diaria para mis necesidades, porque muy jodido tener la mierda dentro. Hoy no fue sobre ruedas ¡Maldición! Tardará un poco más para que venga a consentirme. Mira tu, negra como yo, bueno solo por partes que eres mi aliada, cuando te monta haces tiempo para ella y para mi... ¡Dale yo con el tiempo! Se me están pegando los males humanos ¿cómo será eso de ser humano?
sábado, 7 de octubre de 2017
miércoles, 13 de septiembre de 2017
HOLOCAUSTO AMOR
Porsupuesto que amé, nadie puede atreverse a contradecir. Nadie sintió en mi lugar la emoción de cada beso, las pacientes o desmedidas caricias de la ambivalencia con la que trascendía mi andar. De seguro amé; perdí el apetito. Fue un amor a dieta, bajo en grasa y alta dosis de presión. No fue un amor pasivo, me deshizo la tranquilidad, molió, trituró y destripó, pero fue amor. Un amor vertiginoso; un holocausto amor, con cámara de gas a bordo, como Judía haciéndole ojos al Führer o danzando en un campo de minas. Desde luego que amé; fue la época del no sé qué tipo de amor.
martes, 22 de agosto de 2017
¿Quién se pregunta?
¿Qué hago yo aquí después de innumerables intentos por concebirme en la esterilidad? Estéril de emociones que pueda escribir ¿qué hago yo con este montón de preguntas? ¿Me deshago de ellas? ¿Cómo sobreviviré sin alguna al arribar la noche? ¿Qué hago yo para guiar la verde manzana llena de tinta hace tanto tiempo? En algún momento le faltaron hojas, pero hoy está a tope ¿qué hago yo para lidiar con una pesada pregunta sobre el ser un martes? ¿Qué hago yo? Si, es una pregunta sobre el yo. Me abraza el ego como camisa de fuerza. Me hala de las mangas y me da tres vueltas.
viernes, 14 de julio de 2017
Complicidad.
Un día observé una imponente sonrisa con un par de comillas a cada lado de sus mejillas; llevaba consigo regalos para envolver en papel especial. Llegó y con desparpajo saludó, abrazó, alzó dos o tres niños, tomó algunas fotos y compartió con inmensa alegría la dicha de ser solidario, simplemente humano. Fue la primera vez que mis miopes ojos, escondidos tras un par de gastados lentes le vieron ¡qué dicha esa conspiración del cosmos! En el infinito mundo de las posibilidades se me ha atravesado un guapo moreno con el corazón dispuesto a vivir, sentir y explorar. Un espíritu libre, depredador de mundos, en el buen sentido de la palabra. Un bohemio amante del alcohol, el punk, el amor, la lucha y la revolución. Un anárquico emocional que rueda cada sueño y se los fabrica con sus fuertes piernas que son potentes motores... Es solo un hombre claro está, con maravillosas contradicciones, todo un cómplice sexual, con el que se puede atravesar una noche cualquiera en el lugar menos esperado. Todo un alucinado, del que la locura echó mano incluso décadas antes de su nacimiento, mientras el humo le acompañaba; y es que a veces parece humo, volátil y cinético, pero mejor que sea cómo el oxígeno vital y purificador. Lo imaginaría que si fuese ácido la música le envolvería los movimientos, hasta convertirle las pupilas en inmensos y dimensionales agujeros negros; que allí me brindara un par de besos, de esos que alimentan un que otro demonio, un par de esos que ya conocemos.
lunes, 27 de marzo de 2017
UNA ALIANZA CON SATÁN
Tuvimos a Satán de aliado. Nos encontró bajo su influencia cada vez. Yo le observé la sonrisa asomada en una esquina, como la de Berenice; pero sin las intenciones de Egaeus. Nos confabuló solventes, etéreos, eternos e instantáneos... Quizás le vi el rostro a través de tus ojos, en una noche azul acuarela sobre tus piernas, tenía el infierno como escenario. Lloré. Frente a una vieja casa, deseamos respirarnos el universo y configurarnos en la oscuridad. Satán debió danzar al lado de nosotros; nos cogió almohadazos, me despojó de la realidad dejando en el suelo mis anteojos y te hizo un niño, un niño como El Principito saltando en su planeta... Nos pintó de rojo. Un pincel en el rojo mar de sangre y sensaciones. Rojo el sostén que cayó la primera vez. Rojo el pintalabios que busqué en mis sueños, para ponérmelo un viernes tres, que siendo de ambos sumaría seis, y tres seis más en tu poder. Una roja y rota ocasión junto a Satán; el mismo que debió escucharnos en una noche de luna llena, clara y sincera al lado del mar; extraviados con su sonido y vacilar, como lo estuvimos siempre. Ebrios sobre un par de ruedas, ebrios de tequila y placer; felizmente destruidos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


