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jueves, 8 de julio de 2021

ESPIRALADO TIEMPO, ESPIRALANDO ANDO

A la izquierda de la foto, una amante a los BTS que sueña con ir a Korea para verlos, extrovertida, dice las cosas de manera espontánea, no le echa tanta mente al asunto como hacemos los adultos para expresar cualquier idea u opinión. Tiene una sonrisa maravillosa aunque le falten dos de sus dientes frontales. Es la prima loquita, así le digo yo. 

Vive con sus abuelos en una parcela, pues como sucede con muchos de nuestros antepasados campesinos, han buscado siempre la forma de llevar el campo a donde vayan, como lo hace mi abuela, que a sus 95 años aún cría piscos y gallinas en el patio para brindar alimento y atención a quién vaya a casa. Así que se pasa los días espiando en el gallinero, husmeando si las gallinas pusieron sus huevos para recolectarlos, o acompañando a su padre o abuelo alimentar los peces en los lagos, también visita los patos y a veces va a recoger frutas. En las noches cuando está con su padre, aprovecha que él le presta su celular para hacer videos, ya que le encantan y escucha a su grupo de música favorito. Aunque lleva unos pocos años de existencia, estoy segura que su imaginación es todo un universo, quizás más amplio que el nuestro.

Del lado derecho, el único voto liberal de Santuario Caquetá . A Jesusa como le gusta que la llamen, o María Jesús le cautivan las flores, su vestimenta lo evidencia. No puede hacer visita sin algún presente, en este caso pude ver en la bolsa pan y algo de carne, no logré identificar el resto, pero de seguro traía más. No se permiten llegar con las manos vacías, es una tradición maravillosa que conservan nuestros mayores. A veces me avergüenzo un poco de no aplicarla juiciosamente como ellos lo hacen.

La profe Jesusa, tiene 85 años, pensionada del magisterio, hizo parte de la formación de mi padre y la mayoría de sus hermanos y hermanas, es decir mis tíos y tías. Estuvo en la Escuela de  la Vereda Iglesias Altas del Municipio de La Montañita Caquetá, el mismo lugar en el que hice la primaria y del cual nos desplazaron, luego se fue para Santuario Caquetá, donde estuvo 3 meses y después la trasladaron por su ideología política; también pasó por la Vereda de La Tagua dónde ella misma tuvo que hacerse cargo con la gente de la región de la construcción de la escuela, en el mismo municipio, y terminó sus labores oficialmente en la Ciudad de Florencia. Cuando dejó de ejercer en la escuela ofrecía ayuda a niños que necesitaban refuerzo desde su casa. 

Escucharla narrar cómo incidió en la votación de un pueblo ultraconservador, es un tesoro.  Afirmaba que el día de elecciones lucía su vestido rojo con orgullo y sin miedo, en su rostro puede leerse esa valentía. Fué una profe con mano dura, ella misma lo dice y quiénes fueron sus estudiantes así lo confirman. Yo vi una  mujer hecha bondad con mucho por contar y con infinita alegría de poder rememorar. La escuché y ella me  escuchó.

Las palabras compartidas entre ella, mi familia y yo ese maravilloso día, me hicieron pensar sobre la importancia del diálogo, de una conversación, porque es a través del otro que nos reconocemos. No somos solo nosotros y el mundo, somos nosotros con los demás en el mundo. A través de mi relato tuvieron noticias del estado actual de esa tierra tan querida por todos, debido a una caminata relampago que hice por el terreno, pero gracias a sus relatos pude reconocer y entender un poco más, muchas dinámicas y sucesos  acontecidos que hacen  parte de mí, de Colombia. Oí algunos apellidos como Lazo, Santofimio, Varón, Cuellar, Sánchez, Chaux, López,  entre otros, antes indiferentes para mí, porque en la niñez no podía dimensionar todo esto y ahora toman sentido, ya que todos habitamos en algún momento ese lugar.

En la mitad de la foto otra profe, que anda descubriendo, recordando y reencontrando el valor de la historia para comprender quién es, quién soy.

domingo, 20 de junio de 2021

ESTOY PERDIENDO LA REVOLUCIÓN




Todos los días son perspectivas distintas,

pero con las mismas acciones. 

Estoy perdiendo mi revolución. 

Una que se inventa día a día y al final solo es desidia.


Todos los días sumergida entre pensamientos, 

mientras el cuerpo es una oda a la pereza.

Estoy perdiendo en mi propio yo, 

buscando aniquilación.


En el inevitable destino nuestro que es la muerte,

yo la husmeo cobardemente. 

La permanente búsqueda de cualquier muerte,

algunas son sencillas, otras finalmente son muerte.


Me estoy perdiendo en este territorio, 

mi cuerpo, mi mente, mi familia, mis ideas, mis deseos... 

Me extermino a pequeñas cuotas, 

arrinconándome sin voluntad de cambio.


¿Qué es esta enajenación tan absurda? 

Atrapada en soledad, aislada, consumida... 

En la disfuncional búsqueda de la felicidad.

Una felicidad coja, esquiva y burlesca.


Me pierdo entre unos deseos efímeros y pasajeros, 

sin preocupación alguna por el bienestar. 

Debo buscar matar algo en mi misma, 

debe ser la vida en cualquiera de sus formas.


Me entrego al silencio absurdo del mundo, 

para sucumbir en el imbécil ruido de mi cabeza. 

Un enfermizo concierto de múltiples voces.

Que llegue la hora de mi Big Bang!!!

sábado, 10 de abril de 2021

Y UN DÍA

Nada me suscita mas hastío que la existencia misma. Esta deshecha forma de pasar los días.

HOMBRE-TIEMPO: HOMBRE-MATERIA

Un día como hoy, cuya importancia solo puede otorgársela quién guste, hace unas treinta y tantas vueltas al sol, un conjunto de átomos abandonaron la caverna húmeda y caliente de una madre. De seguro el tema del tiempo mientras abrías los ojos para recibir el día, fue uno de esos primeros pensamientos que atravesaron tu cerebro ¿Cuántos años consciente de mi existencia? y un cúmulo de recuerdos para dar cuenta de ella, de la efímera y poca lúcida manera con que vamos tropezando circunstancialmente nuestra vida, como capricho del universo; y como si el azar no fuera suficiente, un hombre preguntándose cuanto fenómeno acontece y sus sentidos pueden percibir.

¿En qué momento elegiste la filosofía? ¿En qué momento profesor? ¿En qué momento amigo? ¿En qué parpadeo del tiempo esas decisiones se quedaron contigo? ¿En qué momento dejaron de ser un momento? ¿En qué momento mi ser tropieza entrópicamente con el tuyo? Y entre todos esos momentos se nos escurre la vida como la estela de un posible ovni en una fotografía, un poco atrapada, otro tanto escurridiza. Ahora, sin hora, pero con mi temporal consciencia, aprovechando este día que podría ser otro,  agradezco profundamente tu existencia, guardo en mi memoria un álbum que se construye día con día, puede tener forma de espiral y una portada naranja.

Alucinado amigo, tejido del universo, vibrante molécula que ha chocado con la mía, intuyo que por lo menos uno de esos átomos presentes en un LSD nos compone. 

Mis más sinceros y bellos deseos siempre, amor platónico. 


AHORA

Y es ahora, sin hora; este instante de mi existencia que parte el tiempo y su única evidencia es mi presencia. Es ahora, sin hora que no me atrevo hacer lectura de mí; perdida entre los minutos, viendo transcurrir la noche. Ahora, sin asomo de algo, sumergida en mi cama y ahogada en los pensamientos, náufraga en mi propia mar, no aprendí a nadar. Ahora queriendo borrar de mi consciencia la absurda noción de tiempo, la estúpida idea por organizar el pasado. Un pasado que me de ideas sobre lo que ahora, sin hora, me hace ser ¿Qué soy ahora? ¿Quién soy ahora? ¿Dónde soy ahora? Ni para qué preguntar el propósito ¿Atemporal podría ser mi desdicha?