lunes, 22 de octubre de 2012
FIJACIÓN
Me pregunto cual es mi fijación, mi obsesión por ese acto tan certero y a la vez tan vago, que hay detrás de ese cuerpo con dos ojos, de esa expresión ¿seré yo tan contundente con la mía? o ¿será mi expresión tan débil que busco en la tuya?
He pedido en repetidas ocasiones que me mires sin vacilaciones, con la mirada profunda y no evasiva; es que siento a través de ella descubrir tu mentira y tu verdad, pero vaya que defraudada me siento cuando no lo haces, percibo miedo y puedo llegar a pensar que es indiferencia, de cualquier manera, el que no me mires me molesta, me inquieta, me deja en el limbo, en la incertidumbre.
sábado, 13 de octubre de 2012
C... Mírame pero fijo.
En una plaza donde se cantan y se bailan un poco de los sueños, donde el alcohol hace parte del ambiente de los transeúntes y estacionarios, he salido a buscar refugio y me he encontrado contigo, con tu sonrisa franca y tu mirada extraña... Me has vito como si nada, has pasado tus ojos sobre mi en el saludo solamente, con suma indiferencia y me desilusiono un poco. Entonces veo nuevamente las melenas claras de un cuerpo con manos ligeras que pasan sobre las cuerdas de una guitarra y fuma un poco de Mustang que también fumo, tomando bocanadas de ese ambiente nublado y oscuro.
Sintiéndome un poco ligera, empiezan los cantos de mi alma y vaya sorpresa, ahora si me observas
un poco inquieto por mi voz, me has dicho que te gusta y yo me digo que me gustas tu... Tomo un sorbo de vino y tu sigues fijo nuevamente en la guitarra, parece atraerte más y depronto tengo celos por un par de cuerdas sonoras.
Hemos decidido ir a otro lugar, un poco mas estrecho, oscuro y sin aire, un poco mas cómplice pero sigues ajeno a mí y eso hace que me sienta un poco fuera de si, eres tú quien me interesa en ese momento y no él.
Nada extraño pasa allí, mas que un hombre que me ofrece fumar y ha salido por un cigarrillo, que al parecer se quedó fabricando o tal vez gastando, yo mientras tanto canto algo de lo que suena en aquel espacio, pues he recordado que fue lo único que le ha hecho verme de nuevo. Acudo a estrategias que no me lo pensaba esa noche, en esas condiciones, en ese estado.
Al recordar esa noche, me he dado cuenta que fue una travesía, una expedición. Ahora extraño explorar los caminos de ciertos lugares.
Hemos salido de ese bar y yo arriesgándome tomo tu brazo, sin importar lo que pienses, solo lo hago diciéndote que me quiero sostener para bajar la pendiente, sin embargo creo que en adelante no puedes liberarte, o por lo menos no has querido. En el bus soy un poco mas atrevida, pongo tu mano en mi pierna y la subo lentamente, me miras sorprendido y yo te hago una sonrisa cómplice, te digo, sin abrir mis labios que te invito a naufragar conmigo, sin medir distancias. Él nos mira y se ha enojado un poco o tal vez mucho y entre sucesos extraños, veloces y vertiginosos, decido aventurarme siguiendo tu rostro.
El viaje va a la mitad, llegamos a otra parada... una corta... no nos emociona y decidimos ir entre tus sábanas, cuanto me alegra semejante aventura.
Su casa está oscura, debemos entrar en silencio, no debemos ser descubiertos, pues donde así sea, adiós yo. Pasos lentos y cuidadosos, hasta llegar a tu habitación. Cierras la puerta y allí el silencio se hace selva, y debes pelear fuerte para sobrevivir, pero ¡Oh mierda! ya estás sobre mi, nada puedo hacer, mi lucha ahora es para que permanezcas allí.
La luz sobre las cortinas indican que quizás deba esperar mucho, para encontrarte de nuevo en la plaza y bailar y cantar un poco de sueños.
Sintiéndome un poco ligera, empiezan los cantos de mi alma y vaya sorpresa, ahora si me observas
un poco inquieto por mi voz, me has dicho que te gusta y yo me digo que me gustas tu... Tomo un sorbo de vino y tu sigues fijo nuevamente en la guitarra, parece atraerte más y depronto tengo celos por un par de cuerdas sonoras.
Hemos decidido ir a otro lugar, un poco mas estrecho, oscuro y sin aire, un poco mas cómplice pero sigues ajeno a mí y eso hace que me sienta un poco fuera de si, eres tú quien me interesa en ese momento y no él.
Nada extraño pasa allí, mas que un hombre que me ofrece fumar y ha salido por un cigarrillo, que al parecer se quedó fabricando o tal vez gastando, yo mientras tanto canto algo de lo que suena en aquel espacio, pues he recordado que fue lo único que le ha hecho verme de nuevo. Acudo a estrategias que no me lo pensaba esa noche, en esas condiciones, en ese estado.
Al recordar esa noche, me he dado cuenta que fue una travesía, una expedición. Ahora extraño explorar los caminos de ciertos lugares.
Hemos salido de ese bar y yo arriesgándome tomo tu brazo, sin importar lo que pienses, solo lo hago diciéndote que me quiero sostener para bajar la pendiente, sin embargo creo que en adelante no puedes liberarte, o por lo menos no has querido. En el bus soy un poco mas atrevida, pongo tu mano en mi pierna y la subo lentamente, me miras sorprendido y yo te hago una sonrisa cómplice, te digo, sin abrir mis labios que te invito a naufragar conmigo, sin medir distancias. Él nos mira y se ha enojado un poco o tal vez mucho y entre sucesos extraños, veloces y vertiginosos, decido aventurarme siguiendo tu rostro.
El viaje va a la mitad, llegamos a otra parada... una corta... no nos emociona y decidimos ir entre tus sábanas, cuanto me alegra semejante aventura.
Su casa está oscura, debemos entrar en silencio, no debemos ser descubiertos, pues donde así sea, adiós yo. Pasos lentos y cuidadosos, hasta llegar a tu habitación. Cierras la puerta y allí el silencio se hace selva, y debes pelear fuerte para sobrevivir, pero ¡Oh mierda! ya estás sobre mi, nada puedo hacer, mi lucha ahora es para que permanezcas allí.
La luz sobre las cortinas indican que quizás deba esperar mucho, para encontrarte de nuevo en la plaza y bailar y cantar un poco de sueños.
Alcohol

Mírame, mírame ¿que ha sido de ti?
Hasta que la sustancia de los sueños y las pesadillas te alcanzó.
Tu que decías que no sería, y lo que te vicia ha llegado.
¿has de ser feliz de esa manera? pero si ya no concibes otra.
Mírame, mírame, la vergüenza llega y el llanto no da espera.
Lo que con aquel líquido fue maravilloso, hoy es tu tormento, tu agujero negro.
Te hundes, te hundes y los colmillos al fondo afilados se encuentran.
Mírame, mírame, no se si son las piltrafas, el pellejo o la desesperanza.
Sin embargo solo queda esconderte, y has pensado que por no hacerlo, te han juzgado.
Maldita culpa, malditos prejuicios.
Desafortunada tu por no ver de frente y dejarte arrastrar.
Maldita suerte, que tras cada momento de felicidad, entra el señor juez prójimo y de sí mismo.
Quisieras beberte la última gota de tu sangre, para enterarte de nuevo de que estás hecha.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



