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lunes, 26 de agosto de 2013

¡Hey, vieja Maryu!


Te conocí y me fue imposible dejar de verte e inundar cada zona de mi cerebro con tu fragancia. Me hice a tu lado teniendo el deseo de no apartarme y con la sensación de que un brazo tuyo sobre mi hombro me liberaría del miedo. Un grano de esperanza, el que siempre conservamos para no dejarnos vencer. Unos labios húmedos y suaves fueron suficientes para obtener de ti el oxígeno que me hacía falta para respirar. Una mirada que sin asomo de claras intenciones, hicieron que me perdiera en cada pensamiento, imaginando lo que no podía explicarme. Permití que el café de tus ojos me llevaran al desmedido curso de mis instintos, y observara la completa luz para luego conducirme en un instante, a la oscuridad de mi ser. Una vez allí, me perdí y no hiciste nada por rescatarme, me abandonaste, me dejaste al acecho con toda indiferencia. Caminé unos pasos en dirección opuesta para no observarte. Necesitaba hundirme, sentir de la manera más sincera lo que me agobia, aplastarme para luego decirme: ¡Hey, vieja Maryu! ¿Qué tal sientes el pecho? ¿un tanto ajustado? Dime que puedes tomar un poco de aire aún.

TLC, La gran mentira

TLC, prosperidad para todos. La peor mentira contada en la historia. Ahora los campesinos deben comprar a otros lo que se produce en nuestra tierra. Un montón de terreno improductivo, porque ya no se puede cultivar lo que no está certificado, lo que no aprueba el monopolio, el imperio. La política del estado es vender cuanto recurso poseemos sin brindar las mínimas garantías. Multinacionales como aves de rapiña extrayendo de nuestros suelos lo que será nuestro alimento. En lugar de cultivar papa, yuca, arroz, le producimos a los capitalistas biosiesel, oro les damos nuestro ancestral oro, se llevan nuestro carbón, petróleo y muy pronto el agua. En consecuencia, miles de campesinos hemos dejado nuestras tierras para someternos al esclavismo en la metrópolis, porque la dignidad nos fue aplastada desde el momento en que se violaron nuestros derechos, como pasa en este momento que hasta protestar se ha convertido en delito. La represión del aparato militar del estado es cada vez peor, pero de la misma manera crece las ganas de luchar, a mayor injusticia mayor es la furia y la fuerza, no saben que gestan el odio del pueblo la contradicción. Si los policías tuvieran la consciencia que son el pueblo, que también se alimentan de papa, arroz, que sus hijos en un futuro se enfrentarán por no tener recursos. 

YO APOYO EL PARO CAMPESINO, PORQUE SOY CAMPESINA, PORQUE MIS PADRES SON CAMPESINOS Y TODA MI FAMILIA, PORQUE VIVÍ EL DESPLAZAMIENTO Y SÉ LO QUE SIGNIFICA LLEGAR A LA CIUDAD Y VER A MIS PADRES EN LA INCERTIDUMBRE TOTAL, PORQUE SU OFICIO ERA CULTIVAR LA TIERRA.

jueves, 8 de agosto de 2013

SOLITARIA PLUMA


Un Diente de León cae lentamente por el rozamiento del viento, cuando parece tocar el suelo, otra corriente de aire se encarga de levantarle en movimientos ondulatorios,  parece  montaña rusa. Nunca le he visto en  el suelo, pero tampoco dejar de oscilar en el ambiente. La pluma tarde o temprano termina en la superficie terrestre, cualquier soplo puede hacerla volar de nuevo, pero terminará inevitablemente en el piso, o en el agua como naufraga. 

En el sistema somos como plumas sueltas, de esas que ya no vuelan en conjunto, de las que se han desprendido del cuerpo pero que el señor viento se las lleva consigo hacia el abismo. El que te da pequeños visos de ilusión, te sube en pequeños movimientos de adrenalina, pero te desciende dejándote el vacío en cada barba. Hoy soy pluma, la solitaria pluma que consume el viento, que la lleva entre remolinos para dejarla hundida, o sin nada en las barbillas. Algún día fui una, entre muchas con grandes deseos de volar hacia un mismo objetivo, pero esta la de hoy la individualista se ha consumido y desea al menos ser un Diente de León que no ha de caer tan fácilmente en el fondo.