Temerosa de conocerme si de pensarme fuera,
En el insomnio viera lo que la cordura no deja.
Entre ruidosos pensamientos y la estocada viera,
Cada palabra como humo se extraviaran.
Entre penumbras diera gozo.
El sufrir no está de más entre sollozos,
Cada segundo es un dolor tirano.
La amargura como el placer de los villanos.
Un alma confundida espera la muerte.
La vida rasguña profunda e incesante la frente.
Los ojos inundados con la noche vienen.
Unos pasos frenéticos entre podredumbre.
Mi soledad cortejada como dedos en excremento,
Trozos de piel entre cráteres de miedo.
La mezquindad haciendo saltos como un juego,
Detrás de tus sombras el amor sonriendo.


