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domingo, 31 de marzo de 2013

¿ES GRIETA O ESTRECHO?



Una canción al azar. ¡Good Times Bad Times!.. No sé si la canción es perfecta o sumamente contradictoria. Hay tantas batallas interiores, que me queda imposible definir que tan bien o mal estoy, ante semejante y prominente ejemplo que la naturaleza me ha brindado hoy, he concluido que el desbarajuste va adentro, profundo.  Es quizás el ego tan grande, que queda difícil soportar la idea de que el mundo gira contigo adentro, sacudiéndote a espirales demenciales que ya no puedes parar, y todo es confuso, todo son dilemas y dualidades.

Bad time en mi, ¿good time en ti?... No lo sé. Hoy me queda empezar la difícil tarea de destruir el yo que me consume de manera arbitraria y descarada, ese yo por el yo, debe evacuar, ser exterminado. El yo que ha impedido la conexión con el mundo el que se ha dejado arrastrar como una hoja por la corriente de agua, esa que hoy observé con gran magnitud y fuerza, porque la naturaleza ofrece las mejores analogías; que de manera contundente me ha sacudido y me ha hecho la advertencia. Ese yo, es y será si hago tan estrecho el camino la peor fuerza destructora, sino hago un alto para cerrar la grieta por donde cruza esa corriente.

LA PREMONICIÓN DE UN VIAJE EN ESPIRAL



Es tan difícil pausar las voces interiores, dejar de escuchar tus pensamientos y luego el vacío, para llenarte de la nada y que ella se convierta en tu todo, que las voces que me expresan el día de hoy los deseos, frustraciones, recuerdos entre otros me abandonen. Quiero mi ser lleno de vacío, así sea un minuto, quiero que mi mente ni pueda identificar lo que soy, que sienta que nada siento, que si observo algo haya olvidado lo que representa, que ninguna forma esté asociada en mi cerebro. Hoy quiero la nada, quiero que mi materia haya viajado entre dimensiones y en cada portal se haya perdido cada unos de los átomos que me componían; quiero que mi corazón haya sido desbaratado, como atravesando un agujero negro; que estos ojos a medio funcionar se hayan desvanecido sin haberse convertido en energía. Quiero de mi mente el estado de la no existencia y que ella me tome en sus brazos para hacerla vacío y nada.

Viernes 29 de Marzo, a las 7:40 pm.

domingo, 24 de marzo de 2013

OTRO DÍA

Maldita imposición,
tan patológica es nuestra condición,
que hemos de considerar al otro en nuestra función.
Ya no somos sujetos sino objetos.
Sociedad enferma, infesta de egoísmo y egocentrismo.

Nos ha consumido el propio yo,
que aunque sin falta de identidad,
Se ha proclamado el derecho de tildar,
se ha puesto un dedo indice de madera,
que no deja de señalar, juzgar y mutilar.
La ley del que cercena  y después como
mecanismo de defensa, se vuelve victima.

Menos mal mi enfermedad es biológica y pasajera,
espero que las ideas cancerígenas no se colen en mi cerebro y hagan metástasis.




domingo, 17 de marzo de 2013

ALGO PASA LOS DOMINGOS



Siempre tengo pesadillas los domingos en las tardes, cuando me quedo en casa a descansar. El de hoy fue el mismo, siempre despertaba y cada que mis ojos se cerraban volvía a pasar, nuevamente la misma historia en esencia, el mismo fenómeno, y aunque consciente de que era un sueño, cuanto me costaba despertar cada vez.

El sueño era el siguiente. Mi casa quedaba al lado de una roca, una roca que cada que observaba se abría unos pequeños milímetros y de ella brotaba una espuma y un gas caliente, para cuando me acercaba a la piedra se incrementaba la temperatura y sentía la energía ascendiendo debajo de mis pies, y yo con toda la preocupación y angustia corría por las calles, me introducía en la escuela y a los profesores les gritaba que había que huir, que un volcán estaba a punto de erosionar, explotar, que sería de nosotros papilla, solo carbón  si nos quedábamos. Todos me miraban con preocupación pero igual continuaban como si nada y entonces mi impotencia se hacía cada vez mayor, que me daban unas ganas impresionantes de llorar.

Volvía en dos zancadas a mi casa y observaba que la grieta era ya un agujero de color naranja intenso casi rojizo del cual salían gases de todos los colores que iba ya tragándose mi casa, un fotógrafo seguramente hubiera preferido ser tragado en lugar de perderse semejante espectáculo y no capturarlo,  y entonces cogía a mi madre de un brazo y a mi hermana del otro, huyendo del hoyo que se acrecentaba a una velocidad impresionante. Corríamos juntas por las calles gritando lo que se avecinaba, pero veíamos como todo desaparecía a nuestras espaldas, la temperatura se hacía mayor, las gotas de sudor caían de nuestras frentes y nos sentíamos al límite del agujero, a menos de un centímetro de ser devoradas y corríamos con mayor ímpetu. Por fortuna despertaba o no se sé si lo hacía eso creía y me encontraba 30 segundos mas tarde de nuevo huyendo del agujero, a veces sola, a veces junto con unos niños que llevaba de las manos y pensaba de nuevo el mismo sueño, pero no podía dejar de correr.

Que extraños suenos, a decir verdad no era propiamente un volcán.