
Mírame, mírame ¿que ha sido de ti?
Hasta que la sustancia de los sueños y las pesadillas te alcanzó.
Tu que decías que no sería, y lo que te vicia ha llegado.
¿has de ser feliz de esa manera? pero si ya no concibes otra.
Mírame, mírame, la vergüenza llega y el llanto no da espera.
Lo que con aquel líquido fue maravilloso, hoy es tu tormento, tu agujero negro.
Te hundes, te hundes y los colmillos al fondo afilados se encuentran.
Mírame, mírame, no se si son las piltrafas, el pellejo o la desesperanza.
Sin embargo solo queda esconderte, y has pensado que por no hacerlo, te han juzgado.
Maldita culpa, malditos prejuicios.
Desafortunada tu por no ver de frente y dejarte arrastrar.
Maldita suerte, que tras cada momento de felicidad, entra el señor juez prójimo y de sí mismo.
Quisieras beberte la última gota de tu sangre, para enterarte de nuevo de que estás hecha.



No hay comentarios:
Publicar un comentario