He pensado tanto en ti, que se me ha olvidado que debo dormir, me he transportado de tal manera que puedo sentir tu respiración. He bebido solo pocas ocasiones de tu boca y de repente, siento que sin ella no puedo calmar mi sed.
Já... basta de tanta hipocresía, en realidad he recordado el calor de lo húmedo que me hace la fricción de tu cuerpo, tu aliento de alcohol en las madrugadas, tu piel desnuda, tus movimientos lentos y rápidos mas tarde, el olor salvaje producto de tu lucha sexual conmigo.
Mi memoria parece un disco rayado con tu imagen, la repite todos los días y a cualquier hora, ¿que puedo decir?, que perdí objetivo, que se ha nublado con tu olor y tus formas, que no concibo una manera de apartarte.
No puedo, no quiero... ya no sé. He tratado de pensar en el individuo de ojos claros, labios rojos y actitud salvaje, del hombre de test blanca, rebelde y forastero, pero llegas tú, desvaneciendo la cortina de humo. De nuevo como un proyector, otra imagen, esta vez un hombre alegre, sencillo, un artista de la piel y otra de alguien grosero, pero tan buen amante y así muchas veces, como bis de una canción apareces tú.




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