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jueves, 9 de mayo de 2013

JUEGOS

Madrugada, solo existía el frío y un par de ojos que buscaban afanosamente el amanecer, ¿para qué?, no lo sé. Tal vez en ellos se intuía el dolor de un corazón roto. En fin, solo la madrugada... todo lo demás no era real, era realmente una abstracción de una canción. Y entre líneas esa visión un poco borrosa pero lo suficientemente clara para salir de un profundo letargo. ¿Sera la realidad o mi cabeza me está jugando una nueva mala pasada? Tome un largo tiempo hasta ponerme de acuerdo conmigo mismo y sacar de la nada un tonto e ingenuo "hola". 

No recordaba el porque ni como había llegado allí, solo sé que no le preste importancia y seguí sumergido entre las calles de aquel videojuego. De la nada me surgió un sentimiento de curiosidad; aquel "hola"... ¿sería posible que esa tonta y de nuevo ingenua palabra hubiera podido correr, escalar y escapar del frio de la noche para llegar al alcance de otros ojos sumidos en algún mundo fantástico? Decidí salir de las calles del videojuego, poner alarma al automóvil y cerrar la puerta de los recuerdos por un momento. Lo único que pude ver fue que esa misma tonta y ahora no tan ingenua palabra viajaba de regreso para ponerse frente a mí como un triunfalismo del idioma. Tal vez llego del silencio de la noche pero allí estaba y bueno... como fuese el frío, esto desencadeno una serie de palabras ya no tan tontas, una que otra ingenua... pero todas para llevarme a un mismo lugar: tu pensamiento. Así que fuimos hablando de melodías y cada vez más entraba en ese mundo que se abría ante mí para decirme que estaba vivo y que existían muchos más ojos allí afuera esperando ser observados... Y sí, me arriesgue a seguir esos ojos nocturnos que tanto hablaban, tanto murmuraban y tanto cantaban, pero que nunca había visto. Todo transcurrió de la manera correcta.

Una segunda oportunidad, y esta vez somos solo los dos, un lugar estrecho pero acogedor y aquella visión de cambiar la vida en tan solo un segundo. Entre los tragos mi mirada se desviaba y ya no veía solo los ojos, algo más se insinuaba de una manera sutil pero fuerte: "Mientras todo en ella me cautiva, ignoro si alguna parte me seduce". Leía en cada aparte de mi escueto vocabulario y no daba con la palabra correcta, pero qué diablos!!! Hablan más los actos y allí hablaron los labios, juntos por primera vez, por largo rato saciando su sed y su necesidad de ser deseados.

Ahora todo es a otro precio, los nervios juegan una mala pasada y las flores dispuestas en aquella esquina de una manera cómplice con el destino ayudaron para calmar los nervios de un nuevo encuentro, y con ello el advenimiento de un nuevo escrito en las paredes “incultas” de esta ciudad. Y sí, efectivamente la calle fue testigo de otro nuevo abordaje de los labios traviesos que juegan y juegan a desear, a complacer, a compartir y a existir…

Daniel.

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