Me has pedido que no escriba al respecto, pero me queda imposible. Aunque con una sonrisa en los labios por una aventura inconclusa, sigo recordando tu preocupación por un caballero que no se levanto, que hizo huelga, por estar acompañado de un viejo amigo... Hum, tu viejo amigo, pero si ese no hizo mayor cosa, vaya que después de tantas experiencias juntos ahora sufran de pudor, debe ser que ambos se creen dama, porque han cedido cada uno su turno.
No hay porque sentirse mal par de hombres, tremenda actitud, con una buena dosis de humor no se encuentra en cualquier parte. Se han imaginado a Dulcinea, en semejante situación, acompañada de Don Quijote y Sancho Panza, con un asno que duerme, o se hace que duerme siendo cómplice de una aventura, ¡já! ya me lo imagino.
He buscado pretextos para justificar esa noche y he pensado que el olor a maíz pira quemado, le ha disminuido la libido, quizás se había hecho la idea de saltar sobre nubes blancas con las formas de ese grano cuando explota al ritmo The Doors. Don Quijote debió sentirse abrumado, ¿como fuera posible, que el bastón para Dulcinea, el que le serviría de sostén para ir de nube en nube haya renunciado?
¿Y Sancho Panza? ya... el optó por relajarse, tomarse un poco en papel de Don Quijote y dejar las preocupaciones a un lado junto con el ego y sonríe como nunca, se recuesta y le hace caricias a Dulcinea, centra su atención en dos cordilleras que nacen de un par de montañas y le encantan.
¿Lo habrían pensado de esa manera?, no lo creo. Estos tres personajes necesitan maíz pira que no esté quemado, huevos en perico pero con un tomate y no salsa que lo reemplace, un poco más de arroz, salchicha y buen vino para la digestión, que continúen con el humor, que Dulcinea no llore y que Don Quijote y Sancho Panza, siendo tan buenos amigos, no se sientan avergonzados, pues su compañero de aventuras dormirá y no les molestará.




No hay comentarios:
Publicar un comentario