Que se puede amar hasta el cansancio, hasta que los ojos se apaguen de dicha o tristeza. Que quisiera amarte hasta agotar las carnes y desintegrar los huesos, hasta dejar tu nombre en el universo como una galaxia entre miles.
Que se pueden amar tus olores como la mejor droga que transporta los sentidos a otras dimensiones. Que quisiera amarte completa y no a gotas, no por dosis, sino como el BigBang en un segundo de Plank.
Que se pudiera amar hasta los horizontes donde se hace imposible distinguir tu realidad de mis percepciones sobre ella. Que quisiera amarte hasta borrar memorias y aprender de nuevo la dicha de tu presencia.
Que no podría amar, sin odiar la idea de olvidarte, sin odiar la ausencia o la indiferencia, sin odiar la precariedad de unos pensamientos ajenos a los míos.
No podría amarte, sin las violentas formas de mis devenires, sin la contradicción a la que se atribuyen tus actuares con los míos, sin las maravillosas mentiras de unas mágicas palabras pronunciadas bajo el calor de unas sábanas.
No podría amarte sin poner todas mis fuerzas en ello, simulando una lucha hipócrita bajo una mirada silenciosa, con las palabras mudas y el caminar tan lúcido y recto.
Que odiaría pensar en amar, si con ello dejara de lado la locura, si me condujera a contemplar la inmediatez de un momento y no trascender en ello, si perdiera las identidades entre las formas de relación.
Que se puede odiar tus influencias sin afecto, tus caricias sin sentires, tus besos sin emoción, tu cuerpo a mi lado sino lo deseas. Que odiaría una obligada estancia sin la fortaleza de tu querer.
Que amaría y odiaría con los enigmas intrínsecos de mi ser, con la dualidad de Jekyll y Mr. Hyde, con la bondad y la ira, con la valentía con la que se presume amar y la cobardía que te impregna el miedo a ser olvidado.
Que odiaría y amaría, ignorando intencional o subconscientemente sus implicaciones, sus adorables y nefastas consecuencias, porque entre elegir el abandono, me mantendría al pie del cañón, con el corazón hinchado dispuesta a sentir y vivir.
Sobre el amor, un concepto que bien pudiera conocer o no.
MARYU.



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