Me la pasé toda la noche observando tus ojos mientras los cerrabas, luego los abrías, te sonreías, me dabas un beso y los cerrabas nuevamente. No pude solo mirarte sin pasar la yema de mis dedos por cada parte de tu cuerpo. No te preocupes por qué no duermo, es que al lado tuyo se me hace imposible dejar de mirarte, de eso fuiste testigo desde el primer día, cada dirección de mis ojos llegaban a ti.
¿Ahora cada noche me pregunto, se puede amar tantas miradas?



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